Control de fases tempranas: Es altamente efectivo combatiendo larvas en sus primeros estadios de desarrollo (L1 a L3).
Amigable con el entorno: Al ser derivado de la fermentación natural de la bacteria Streptomyces avermitilis, tiene un bajo impacto en la fauna benéfica y polinizadores si se aplica correctamente.
Menor degradación: Es resistente a la descomposición provocada por la radiación solar directa, lo que prolonga sus días de protección en el campo.
Manejo de Resistencias: Su modo de acción específico lo vuelve una excelente herramienta para rotar con otros insecticidas y evitar que las plagas generen inmunidad