Fortalece la planta: Ayuda a formar paredes celulares más fuertes y sanas.
Mejora el fruto: Aumenta la firmeza y consistencia de frutos, tubérculos y bulbos.
Evita daños: Previene problemas comunes como la pudrición apical y malformaciones por falta de estos nutrientes.
Ayuda en la floración: Favorece el buen desarrollo de las flores y el amarre del fruto